Mallorca en tres días

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Mallorca tiene miles de rincones paradisíacos para visitar durante tu estancia en Son Brull. Las recomendaciones que podemos daros son interminables, pero hoy os proponemos descubrir distintas zonas de Mallorca en tres días. Para hacerlo os recomendamos alquilar un coche y después de haber explorado toda la zona norte de la isla y los alrededores de nuestro hotel, leer estas recomendaciones que os serán de gran utilidad.

La zona norte de la isla ésta envuelta por la Serra de Tramuntana, que comienza en la zona de Andratx y culmina en el área de Pollença. Es por esto que hemos decidido que durante el primer día descubriremos los misterios y magia de la Serra. Arrancamos nuestro primer día en Mallorca con una visita al pueblo de Banyalbufar, donde podemos realizar una visita a la pequeña bodega Son Vives, que elabora el vino blanco de Malvasia. Continuamos nuestro día dándonos un chapuzón en la cala del mismo nombre del pueblo, que se encuentra bajando desde el pueblo a la costa y donde encontrarás una cascada que parece sacada de algún cuento de fantasía. Siguiendo la ruta nos encontraremos con el encantador pueblo de Valldemossa, reconocido tanto por su belleza, como por sus cocas de patata, sus vistas y su acogida al compositor y pianista Frédéric Chopin y la escritora francesa George Sand, quien describía este asombroso pueblo diciendo: “todo lo que el poeta y el pintor pueden soñar, la naturaleza lo ha creado en este lugar”. ¡Cuánta razón tenía!

cartujavalldemossa.com

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En La Cartuja de Valldemossa podremos visitar la celda de Chopin, donde se alojó cuando residía en este rincón de la Tramuntana. Allí podremos ver el piano que utilizó el pianista durante esa época con el cual compuso varios preludios, una polonesa, su tercer scherzo y su segunda balada. ¡Toda una reliquia!
Tras la visita seguimos explorando la isla de los mil colores y llegamos hasta el pueblo de Deià, donde os recomendamos parar a comer en Cala Deiá: vistas increíbles al mar y la montaña, agua turquesa y transparente y delicioso pescado frito.

Llucalcari es el lugar perfecto para pasar la tarde. Si os apetece, aquí os podéis embadurnar en barro para exfoliar la piel. Para quitarnos el barro, nos damos un chapuzón en el Mediterráneo y para la puesta de sol nos instalamos en el mirados Sa Foradada, desde donde podréis ver una de las puestas de sol más bonitas del mundo.

palma

El segundo día tenéis una cita con el corazón de la isla: Palma, la capital de las Baleares. Su increíble catedral en forma de barco cuenta con el rosetón más grande de toda Europa. Jaume I, el conquistador, mandó construir este edificio en honor a la virgen María, aunque mejor que la historia completa la descubras visitando este monumento lleno de historia e infinita belleza. A la hora de comer, el centro de Palma y los alrededores de la catedral cuentan con un sinfín de restaurantes y bares para deleitarnos con lo mejor de la gastronomía mallorquina y mediterránea. Nuestro equipo de Son Brull en recepción estará encantado de compartir con vosotros nuestras top recomendaciones cada semana.

Después de comer nos dirigimos hacia Es Baluard, el museo de arte contemporáneo de Palma, donde encontrarás expuestos cuadros de grandes como Miquel Barceló, Pierre Gonnord o Joan Miró, entre muchos otros. Un museo moderno y vanguardista con una gran colección en su interior y que además tiene una terraza con unas vistas espectaculares, donde disfrutar de un vermut de media tarde.

Continuamos descubriendo las mil maravillas de la capital balear paseando por sus calles más emblemáticas, como lo son Jaime III, el Paseo del Born o Las Ramblas y también perdiéndonos en sus miles de pequeñas callejuelas adoquinadas.

rumbo.es

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Con Palma ya explorada y habiendo pasado un día genial, el tercer día nos dispondremos a surcar las aguas del Mediterráneo para visitar una preciosa y aislada isla: Cabrera. Nos vamos hacia la otra punta de la isla, llegando hasta la Colonia de Sant Jordi, que se encuentra al sur de Mallorca. El Parque Nacional de Cabrera ha permanecido intacto en su ecosistema desde 1916, por lo que es una verdadera reliquia.

Solamente podemos llegar en barcas privadas o de alquiler y durante la visita veremos diferentes calas alrededor de Cabrera, además de la isla en sí. Ya de regreso y como un real privilegio, hacemos una parada en la Cueva Azul. Su impactante belleza natural con un color azul irresistible es el sitio ideal para pegarse el último chapuzón en nuestra visita a este maravilloso lugar.